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El truco de los superpoderes femeninos


Abres los ojos y el reloj ya empieza su cuenta decreciente; cada minuto es un minuto menos para las infinitas tareas del día. Podemos resumirlas en laborales, familiares, logísticas; en fin, tareas más que ncesesarias para el engranaje perfecto del día a día, no solo del tuyo, sino del núcleo más próximo.

Esto es un superpoder verdad?

La capacidad de coordinación, gestión, atención, podríamos decir que esto es casi mágico. Me lees y seguro que estarás pensando, que eso es un reflejo de tu día a día, que esa eres tú.

Tú, yo, ella, nosotras, la realidad de las mujeres con superpoderes. Sí, esos que son innatos a la naturaleza femenina, que se resumen en cualidades tan increíbles como el instinto, la intuición, la capacidad llevada a todos los ámbitos, el talento, la fuerza.

La fuerza y la fortaleza que casi todas las mujeres dejan visibles y de la que hacen uso en su día a día, esa que les permite levantarse y no caer verdad?

Superpoderes femeninos muy desarrollados, pero mal canalizados, que hacen que por fuera y hacia el exterior te levantes, muestres tu mejor sonrisa y seas arrolladora, pudiendo con todo; pero que a su vez, por dentro te caigas poco a poco como una casa gigante que cuida de su jardín (es decir, tu entorno), pero que no cuida su interior, de sus paredes, de sus lienzos y estructura que poco a poco pierden su brillo interno, porque está demasiado concentrado en todo lo que lo rodea.

Esa luz, energía y capacidades, esos superpoderes que canalizas y agotas en los demás, sin dejar nada para ti. En resumen, te cansas buscando que los demás tengan las cosas a su alcance, que todo sea favorable, creyendo que además te “ven” con los ojos que tú te ves y valoran todo tu esfuerzo, todo lo que haces por ellos. Mientras tu quieres o deseas que te valoren en la totalidad, los demás han aprendido a ver lo que tu haces, como algo normal, algo que forma parte de su rutina, por lo que ellos no pueden ver esas cualidades como superpoderes que tu le regalas, lo ven como un trámite, una obligación por tu parte.

Aquí empieza otra etapa de este círculo vicioso, esa en la que por agotamiento, tu rendimento y motivación disminuyen y los demás reclaman y exigen que sigas dando tu máximo, porque tu has asumido la responsabilidad de que el engranaje funcione, cargando con todo a tus espaldas. Como tienes superpoderes, creíste que tu podías con todo, porque esa fuerza arrolladora es tu carta de presentación.

Lo que tu no sabes es que los superpoderes tienen un truco para que sean efectivos.

Todo empieza con una cuestión: cuándo vas a dejar de fallarte a ti misma? Has pensado cuantas veces al día te fallas? Cómo?

Ignorándote, no dejando nada de esos superpoderes para tí, entregando el 100% a los demás, a las tareas llamadas prioritarias, pero y tu? Donde estás?

Cuántas veces llegas al final del día y no te has dedicado nada a ti: tiempo, cuidados, atención, incluso algo tan básico y necesario como sentirte…con las mágicas disculpas de: no he tenido tiempo, estoy muy cansada, lo hago mañana…

Trucos para escabullirte de ti misma y seguir entregando todo de ti a los demás porque crees que es lo correcto, porque crees que no sabes como hacerlo de otra forma. Mientras tanto, sigues fallándote y autodestruyéndote lentamente porque la exigencia externa cada vez es más alta y el agotamiento interno también.

Existe una diferencia entre lo que muestras de ti cara el exterior y otra cosa es quien eres tú de verdad.

Pierde el miedo a poner límites, a decir no, pero también a brillar. Brillar por lo que eres, por las cualidades que tienes, deja de autocastigarte con la autoexigencia y utiliza esos superpoderes para valorarte, aceptarte y con esa fuerza interior, con esa fortaleza, conócete, descubre y crea tu libertad emocional.

No se trata de no dar a los demás, esto se trata de darte a ti misma para que no seas una prisioneira de tus cualidades, sino que ellas te impulsen.




Yolanda Castillo

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