
También aquí hay maternidad
Hay una maternidad que no lleva un bebé en brazos. Que no tiene fecha de parto que celebrar, ni ropa que preparar. Una maternidad que está presente y tiene presencia, sea cual sea el momento en que ocurrió tu pérdida, existe un vínculo real, un vínculo de amor que merece ser reconocido y necesita ser sostenido.
Tu cuerpo también atraviesa un posparto
Después de una pérdida gestacional o perinatal, tu cuerpo pasa por su propia reorganización: cambios hormonales, inflamatorios, del sistema nervioso; una reorganización de todos los sistemas de tu cuerpo — el mismo trabajo fisiológico que cualquier posparto, pero sin un bebé al que sostener. Ese cuerpo también necesita ser comprendido y cuidado, con la misma sensibilidad que otras etapas de la maternidad.
Junto al cuerpo, está todo lo demás, las demás dimensiones de tu ser: el silencio alrededor de estas pérdidas, las palabras que la gente no sabe decir, la soledad de un duelo que la mayoría no sabe nombrar. Aquí sí tiene nombre.
¿Qué trabajaremos juntas?
Cada proceso de duelo necesita su espacio, necesita presencia y escucha, tiene su propio ritmo.
Acompañamos cuerpo, mente, emociones y cada una de tus dimensiones, cuidamos la regulación de tu sistema nervioso y el equilibrio hormonal, con herramientas de medicina natural que sostienen tu recuperación física. Cuidamos tu nutrición en este proceso de reorganización del cuerpo. Sostenemos, con la misma presencia, todo tu mundo emocional: la rabia, la tristeza, la culpa que a veces aparece sin motivo real, y el vínculo con ese hijo o hija que también existió.
También acompañamos las decisiones y conversaciones que vienen después — cómo hablar de esto con tu familia, cómo afrontar un nuevo intento si llega el momento, cómo integrar esta pérdida dentro de tu historia sin que tengas que esconderla, sin que guardes silencio y sobre todo sin que tú te escondas.
Empieza este camino acompañada
Si sientes que necesitas un espacio para nombrar y sostener tu duelo, aquí estoy.
