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Reconectar para encontrar(te)



Hemos aprendido a banalizar el término "reconectar", convirtiéndolo en algo que parece carecer de importancia o valor, mucho más cuando hablamos de re-aprender, cuidar o sanar. Reconectar no es para nada un tema trivial o banal, implica una importancia que desconocemos o en su defecto no entendemos en que consiste.

Imagínate que tienes sobre una mesa todos los ingredientes para hacer un plato sobresaliente, diferente, único y especial, pero no tienes ni idea de que cantidades utilizar de cada uno de ellos, cómo se cocinan o cómo combinarlos; entonces se convertirían en ingredientes dispersos que serían el último recurso que utilizarías para cocinar. Justamente esto sucede con nosotras, tenemos información a la que no prestamos atención o no recordamos; dispersa, que no sabemos cual es su utilidad o incluso si la tiene.

Para reconectar el primer paso es entender la importancia de recuperar esas "piezas de información olvidadas", por eso es tan importante rescatar ese aprendizaje y conocimiento ancestral en todos los ámbitos de la vida (el cuidado y respeto por la naturaleza, la importancia de la tierra, el poder de las plantas medicinales, tiempo de calidad, entendimiento del cuerpo, escucharnos, nutrirnos compartiendo, etc.), para reconectarnos hay que recuperar las tradiciones y conocimiento que perdimos. Desconocemos que cuando lo perdemos, también nos perdemos a nosotras, porque nuestra necesidad de sentir que hacemos parte de algo, nos engancha a creencias, ritmos y necesidades sociales impuestas que nos hace vivir con un estrés constante, tensión y presión, que va más allá de lo físico, convirtiéndose en estrés emocional, uno que nos asfixia de tal modo que nos convierte en una marioneta: no pensamos, no sentimos, no sabemos a dónde vamos, por qué lo hacemos, etc., vamos por inercia hacia donde van los demás, seguimos el camino que otros marcan.

Perdernos también es desconocernos, o dicho de otra manera, vernos y valorarnos en cualquier aspecto de nuestra vida, solamente por lo que otros nos han dicho sobre nosotras, pues existe una diferencia entre lo que crees que eres y quién eres en verdad. (En mi libro, Resignifica tus emociones, sana tus heridas, te hablo de ello en profundidad).

En consecuencia nos enfermamos emocional, psicológica, física y espiritualmente.

Vivimos desconectadas de nosotras pero conectadas a un círculo vicioso que nos enferma y nos hace vivir "pasando el tiempo" (contamos los días como uno más o uno menos, pero sin sacarles partido, sin nutrirnos de ello ni usarlos para nosotras; sin saber para qué vivimos).

Para reconectar contigo, con lo perdido y olvidado, es necesario transformar esa visión limitada por una amplia y realista, también es imprescindible accionar cambios para dejar atrás lo que no hace sentido para ti ni en tu vida; si algo no está bien, si algo no es como deseas o como te hace feliz, es momento de pasar a la acción. Pero también cambios en tu forma de estar contigo misma, porque reconectar es volver a sentir y estar en tu cuerpo de forma consciente, observando y escuchando su comportamiento, las sensaciones que tienes, cuales son las emociones por las que transitas en cada momento del día y también las señales que te envía en forma de síntomas, cada pormenor que pasas por alto es información importante sobre ti y tu salud.

Reconectar forma parte del cuidado, el auto-cuidado y la sanación; pero recuerda, aunque alguien te acompañe en el camino, crear estos pilares, son tu responsabilidad.

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