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Sanar, una mirada profunda sobre la mujer.


Crecemos convencidas de que sabemos qué es sanar, porque crecemos viendo como las personas se "curan" de sus malestares (o eso creemos), pues sin darle más vueltas entendemos que sanar consiste en ingerir un fármaco para que un síntoma o malestar desaparezca. Pero para hablar de sanar con propiedad es necesario que maticemos conceptos que hasta ahora hemos entendido de forma equivocada, llevándonos a vivir más alejadas de nosotras y nuestra propia salud.

Hablar de sanar es hacerlo de raíces, por eso debemos comprender que sanar es un proceso interno, lo que difiere de eso que mal aprendimos, ya que banalizamos el término sanar creyendo que es algo simple y externo. Cuando buscamos fuera, no buscamos sanar, sino librarnos de algo que causa incomodidad o malestar, entonces buscamos "anestesiar" o dormir el síntoma que nos limita. Pero sanar es algo más profundo, que nos lleva y nos conecta a la raíz, al desencadenante que ha generado ese desequilibrio que se manifiesta, por eso es un proceso que requiere tiempo y para el cual no existe una receta mágica común a todas las mujeres, sino un trabajo y acompañamiento personalizado sobre los pilares de la salud femenina (emoción, energía y cuerpo).

Sanar también te conecta a tus propias raíces, por eso sanar también es recuperar tu identidad, rescatar todas las tadiciones y sabiduría original perdida, reaprender sobre ti para reconectarte con tu verdadera naturaleza.

Sanar es un proceso, un camino para rescatarte, reconectarte con tus raíces y aprender a cuidar de tu salud femenina.

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